24 de julio de 2007

Un buen recuerdo, ahora a extenderlo

Han sido unas últimas semanas predominantemente futbolísticas en nuestro país, tanto en lo bueno como en lo malo. Exceptuando a los chilenos que sacan la cara por nuestro deporte en Río de Janeiro (tema que probablemente estará en la próxima publicación), ha sido “La Roja” de fútbol la que ha ocupado las portadas de los medios.

Tanto los de la travesía por Venezuela como los “Canadienses” fueron ejemplos: La adulta un modelo de ordinariez, indisciplina y poco profesionalismo, mientras que los sub-20 una representación de esfuerzo, confianza y sacrificio. Por razones de sanidad mental solo nos quedaremos en este comentario con los muchachos de Sulantay.

Hoy regresaron al país con una caótica bienvenida. Aeropuerto desbordado de hinchas, el Palacio de La Moneda preparado para recibir a los noveles deportistas y los medios de comunicación por todos lados (incluso los que nada debían hacer ahí y que son cómplices directos de muchos males de nuestros deportistas. ¿“Modelos” en bikini a la salida del aeropuerto? POR FAVOR!!!).

Pero bueno, el tema es que los muchachos vuelven con el bronce colgado al cuello y con un saludable “gusto a poco” en sus paladares. Y digo saludable porque si bien la historia futbolística chilena no está colmada de triunfos, el color anaranjado de ese metal parece resultar desagradablemente repetido, sobretodo cuando el plateado y el dorado estuvieron más cerca que nunca.


Y eso lo entendieron y sintieron bien los chicos y creo que esa es la razón de por qué se han cifrado tantas esperanzas en ellos. No es primera vez que una
selección muestra buen fútbol (aunque sean chispazos), tampoco es primera vez que se vuelve con el bronce. ¿Cuál es la diferencia? La actitud.

Más allá del lamentable partido de semifinales con Argentina en donde los muchachos estuvieron nerviosos, descontrolados, con mala suerte, con un árbitro pésimo y con un rival mentalmente mejor y justo ganador, el trabajo de “La Rojita” en el mundial fue superlativo: 5 triunfos, 1 empate y una derrota. Un rendimiento de un 76% en una copa del mundo, es envidiable para cualquier seleccionado.

Perfectamente estos números podrían ser fruto del azar, sin embargo, en este caso responde simplemente al trabajo serio, una disciplina ejemplar para muchachos que no superan los 20 años y principalmente, una mentalidad distinta.

Viajar a un mundial pregonando que se va en búsqueda del título solo podrían hacerlo 2 clases de tipos: unos tontos ilusos que son “pura boca” u hombres de verdad que confían en sus medios y tienen la personalidad para no achicarse ante nadie e ir siempre al frente. Los chicos chilenos fueron de estos últimos.

Y eso es una condición diferente en ellos. Lo dijeron y casi lo cumplieron. Fueron más que solo palabrería y eso en nuestro deporte se agradece pero no solo por el presente, sino porque reflejan un mañana que por fin puede ser distinto más allá de resultados inmediatos.

El tema (como de por vida ha sido en nuestro deporte) se trata principalmente de personalidad y actitud. Algo que a los chicos les sobra y que ojala no se vuelva a olvidar.

Ps1: No creamos que estos chicos deben “salvar” al fútbol chileno y asumir como una selección adulta. Aún les queda mucho que aprender. Primero deben consolidarse y demostrar las capacidades en sus propios clubes.

Ps2: Ojala la fama repentina y la lamentable intromisión directores televisivos con mentes enfermas (que tratan por todos los medios de llevar la farándula a los jugadores) no destruya un futuro promisorio. Está en los propios sub-20 estar atentos y velar por su carrera.

Ps3: Felicitaciones por el esfuerzo. Ahora a trabajar para no celebrar nunca más un tercer lugar. Tal como se dijo desde el principio (y aunque nuestra historia lo refriegue constantemente en la cara) vamos por el campeonato, y eso lo empiezan a entender las nuevas generaciones. Un mejor futuro no está tan lejos.


16 de julio de 2007

Un rojo de pura sangre

¡Chile gana 4 a 0 …. La Roja pasa a semifinales del mundial y espera rival!

¿Cuántas veces en la vida ha escuchado usted esa frase? ¿Cuántas veces podemos decir en nuestra historia que ya estamos entre los cuatro mejores del mundial? Yo con uso de razón puedo hablar de otra más aparte de ésta: la de la sub-17 en Japón 93’. Algunos, más antiguos, recordarán otras dos experiencias similares: sub-20 el 87’ y el mítico mundial del 62’, ambos torneos jugados en Chile. Solo cuatro veces, un logro que ante el escaso currículum de nuestras selecciones es algo para celebrar.

Y da para estar contento. Nuestra Roja Sub-20 no solo entró en semifinales derrotando a un duro rival como Nigeria por 4-0 sino que, además, ha mostrado personalidad, excelente fútbol y por sobre todo coraje, ese que futbolísticamente el hincha reconoce como la “garra”.

Los muchachos de Don José han demostrado confianza en sus medios y tener un “hambre” que los ha hecho destacar por sobre otros combinados nacionales. Partieron desde Santiago pensando… no, no, perdón, partieron desde Santiago diciendo que iban por el título y, hasta ahora, no se han quedado en las declaraciones y con un gran desempeño, han mostrado que si se quiere se puede pensar en grande.

Esta selección no tiene condiciones técnicas increíblemente mayores que otras. Tácticamente Sulantay tiene el mérito de fijar un esquema ordenado y mantenerlo en el tiempo a base de mucho trabajo, pero igual se ha tentado con experimentar con jugadores en puestos que comúnmente no lo hacen. Entonces, ¿Cuál es la principal diferencia de esta sub-20 con otros equipos que no han conseguido nada? Probablemente todo reside en el aspecto psicológico: la personalidad, la confianza y el coraje han sido las claves.

¿El próximo desafío? Argentina. La escuadra de Tocalli no tiene el ritmo de los nigerianos pero son más hábiles y veloces en la ofensiva y más seguros en la retaguardia. Defensas centrales muy altos pero algo torpes, situación que revierten de mediocampo hacia delante con Agüero, Moralez y Di María. Los trasandinos son un buen equipo, pero futbolísticamente no es más que Chile.

Llegó, más que nunca, el momento de ratificar en cancha todas las esperanzas, la confianza y el excelente juego defensivo y el talento ofensivo mostrado hasta ahora. Justo frente al rival que históricamente todos temen, justo ante quienes no hemos podido vencer en los últimos tres partidos de la categoría.

El escenario está más decorado que nunca, los comentarios de los especialistas vaticinan una gran obra y todos los espectadores de Chile y el mundo tendrán los ojos puestos en estos actores, solo falta lo que seguramente vamos a ver en Toronto: Una Roja por fin distinta, que no se achica ante nadie y que corre cada pelota como si fuera la última.


Y esa es la gracia de estos chicos, porque independiente del resultado hacen sentirse al hincha orgulloso de su camiseta: porque no se rinden, van al frente y representan a la gente esforzada del país. Unos muchachos que no se rinden nunca y que por fin demuestran el porqué del color rojo en su camiseta: un rojo que es pura sangre, esa que corre vertiginosamente y hace latir esos tremendos e incansables corazones.

10 de julio de 2007

Un trauma con olor a viejo….

Empiezo esta tribuna con el ineludible y lamentable tema en boga: La traumática travesía por territorio venezolano de la selección chilena.

Y pensar en Venezuela seguramente evoca (o evocaba) en la mayoría de nosotros y exceptuando consideraciones políticas, paisajes caribeños, clima de calidez tropical y mujeres preciosas, casi una invitación a la felicidad. Pero no señores, nada de eso significa hoy para nosotros. Amargura, decepción y vergüenza es lo único patente en nuestra memoria de corto plazo luego de la participación de Chile en la Copa América 2007.


Pero ¿es algo extraño? Argentinos, brasileños y ahora mexicanos de cara a las finales y la roja con la cola entre las piernas volviendo al país. Pero esta vez no solo quedamos eliminados como siempre sino que la derrota parece haber calado más hondo que nunca y a todo nivel. No solo se perdió futbolísticamente, sino que la también se extravió la seriedad, la vergüenza deportiva y hasta la dignidad.

El humillantemente tenístico 6-1 que nos propinó Brasil, a fin de cuentas, pareció llegar más bien como un merecido castigo que como una repetida derrota. Se preguntará porqué hablo de esta condena justa para la roja. La respuesta se resume en que es lo mínimo que podía pasar a la luz de tantas malas decisiones, irresponsabilidades y hechos vergonzosos, de los cuales hemos sido tristes espectadores y que ahora paso a explicar en detalle:

1.- Todo esto partió mal cuando la actual dirigencia de la ANFP, encabezada por el señor Mayne Nicholls, inicia su mandato incumpliendo una de sus principales promesas: Establecer un sistema de dirección técnica nacional en donde Nelson Acosta no parecía tener cabida o por lo menos no como la figura que representa hasta hoy. Nada de lo prometido llegó y Acosta se mantuvo en el cargo.

2.- Lo que menos necesita un entrenador sin capacidades es ir a un torneo importante
amenazado con que rodaría su cabeza ante malos resultados y eso fue exactamente lo que hizo la ANFP. Privada y públicamente (esto último de manera absolutamente innecesaria) se advirtió a Acosta que si en Copa América no se obtenían buenos resultados podía olvidarse de su cargo.

¿Consecuencia directa? El DT viaja con la única intención de salvar su pellejo aunque esto implicara dañar la carrera de un Matías Fernández reventado, jugar sin importar el nivel con tal de sacar resultados o llamar a los jugadores que le impuso el entorno y no en los que él confiaba. Por suerte la presión también lo hizo desistir de su fijación por Vidal y Sánchez, quienes finalmente fueron a Canadá.

3.- Para que un equipo funcione tiene que tener mucho trabajo o por lo menos una idea clara de lo que el entrenador quiere. En la roja no hubo ni lo uno ni lo otro. Lo primero es hasta entendible por el poco tiempo con que se cuenta con todo el grupo pero otra cosa es que el técnico no les explique cómo quiere que jueguen.

Esto es exclusiva culpa de Acosta y su equipo técnico. El tema de las formaciones es relativo y hasta ajustable dependiendo de cómo se dan los partidos pero tener una idea base es un requisito mínimo.

Resulta no solo increíble sino hasta irrisorio que los días previos el DT ensayara con un esquema 3-6-1, horas antes del debut decidiera comenzar con un 4-4-2 y ante la derrota del primer tiempo cambiara a un 3-5-2. Y esto no paró ahí, los cambios de esquema y jugadores se sucedieron para el partido con Brasil y luego con México.

Todo esto solo redundó en una confusión de proporciones casi bíblicas para los jugadores, que no terminaban de acostumbrarse a un sistema cuando ya debían cambiar. El mejor y más lamentable ejemplo fue el de Mark González quién se desenvuelve comúnmente como volante carrilero por la izquierda y en Copa América tuvo que empezar de lateral clásico, posteriormente debió oficiarlas de volante de creación e incluso debió jugar como delantero. Esto deja en evidencia el gran desorden táctico de Acosta, convirtiéndose en uno de sus peores pecados en tierras llaneras.

4.- Para ser deportista de alto rendimiento hay que tener mentalidad ganadora y ser profesional. Usted y yo parecemos tenerlo claro pero algunos jugadores claramente no. Mientras en Argentina celebraban el cumpleaños de Messi con torta y bebida, algunos jugadores de la roja adulta celebraban... entiéndase claramente… CELEBRABAN una clasificación a 2da ronda como uno de los mejores terceros. ¿Es para celebrar una clasificación basada en un primer partido que se ganó jugando horrible y solo gracias a la inspiración de Suazo y Villanueva, con un segundo partido en donde los golearon y finalizando con un patético empate con México que no jugó ni al 50% de sus capacidades? Simplemente ridículo.

5.- De la mano de lo anterior están sus consecuencias. Mayne Nicholls y Acosta visan el permiso para que los jugadores vayan a festejar. ¿Cómo es posible que en un torneo tan importante y ad portas de un duelo crucial (nada menos que con Brasil) los jugadores se vayan de parranda y esto sea autorizado? Error gravísimo del presidente de la ANFP, del técnico y también de los jugadores.

Pero hagamos vista gorda de su mentalidad mediocre e imaginemos que estaban en su derecho de celebrar y que se lo merecían. Aún así, NADA justifica los actos que de aquí se desprenden: Más allá de la cantidad de tragos que se hayan tomado, más allá de si insultaron a unas señoritas (lo que sería bastante feo) o si “solo” se anduvieron tirando jamones, queso y mermelada, lo que allí ocurrió estuvo fuera de todo orden.

Nada de esto puede aceptarse en un profesional que está en representación de todo un país y que ni siquiera lo hace simplemente de buena voluntad. SEÑORES!!! A los jugadores se les paga por estar ahí y por lo tanto tienen la obligación de ser responsables y comportarse a la altura del evento en el cual participan, algo que para cualquier persona con un mínimo de C.I significa no trago, no insultar a nadie, no andar tirando comida ni menos andar haciendo destrozos cuales delincuentes sin ley. ESO es imperdonable y los culpables deben ser sancionados.

6.- Finalmente y para detallar este listado de GRANDES errores (y destaco el grande porque no voy a considerar aquí un sinnúmero de otros hechos lamentables) finalizo con lo que hoy parece más preocupante: que el señor Mayne Nicholls declare que “el balance deportivo en la Copa América fue positivo”. ¿Estará hablando de la selección Mexicana? Una vergüenza, simplemente nada más que agregar.

Después de tanto desastre nuevamente vienen a nuestros pensamientos las mismas soluciones que elucubramos cada vez que tocamos fondo: cambio de entrenador, un nuevo manejo en las estructuras generales del fútbol y otra enorme lista de necesidades del balompié criollo, ¿pero saben? Tengo la sensación que ahora es distinto.

Me parece que AHORA la oportunidad es inmejorable. No solo fuimos humillados y sobrepasados futbolísticamente porque se sigue sin jugar con un estilo determinado, sino que además se perdió (por parte de algunos) la poca disciplina que podíamos esperar y además con un lamentable manejo dirigencial.

Es ahora que el presidente de la ANFP ¡¡¡sí, USTED señor Mayne Nicholls!!!, tiene la gran posibilidad de golpear la meza, tomar grandes decisiones y de una vez por todas poner el punto sobre las íes…

Para que nunca más se repitan hechos como los acontecidos en Venezuela, para que en la selección solo estén los hombres que verdaderamente estén comprometidos. Para por fin entender que esto se trata de jugar bien dentro de la cancha y para eso hay que ser profesional y responsable.

No desaprovechemos una gran generación de futbolistas que bien guiados pueden conseguir cosas importantes para nuestro país.


Es la única forma de recuperar todo lo que hemos perdido a través de mucho tiempo. Un trauma que ya es un cuento viejo en nuestro fútbol y que ha hecho extraviar la seriedad, la vergüenza deportiva y la dignidad.

Es ahora el momento, no perdamos la oportunidad…..

9 de julio de 2007

Un inicio sin “partida falsa”

Hoy, con bastante energía, abro este espacio dedicado al universo deportivo tanto chileno como del mundo entero.

Fútbol, tenis, basketball, natación, atletismo, volleyball y muchos otros (quizás hasta pelota vasca) serán comentados con una mirada que intentará ser siempre crítica pero constructiva.

Un espacio en donde se expondrán los temas deportivos de los que se habla en la calle, la oficina y el taller mecánico pero también un lugar que intentará dar cabida a esos deportes y atletas que en silencio también hacen de su deporte su forma de vida.

Y que podemos decir de todos esos deportes.... simplemente una de las cosas más lindas del mundo.